Los primeros días de la mamá y el bebé solos

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¡COLAPSÉ! LOS PRIMEROS DÍAS MAMÁ Y BEBÉ SOLOS

Todo divinoooo en la clínica, pero llegaste a tu casa, tu pareja volvió a trabajar y las horas cara a cara con tu bebé no son tan perfectas como te las imaginaste.

Por Mariana Kersz

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Foto: Pixabay

Una vez que llegamos a casa del Sanatorio, las cosas cambian. Ya no están las puericultoras para jugar al tetris con nuestro pezón y la boca del bebé, ni las enfermeras para explicarnos cómo eliminarle los gases o cómo sostenerle la cabecita. A partir de ahora comenzarán los interrogantes, los planteos, la reflexión e incluso la desesperación por no saber qué hacer frente a determinadas situaciones.

Nuestra pareja acompaña, pero ya tuvo que volver a trabajar y estamos más horas solas con el bebé. A veces, alguna suegra, tía, amiga participa y ayuda unas horas por día y eso alivia. Pero es probable que sientas que nada es igual que antes. Incluso, puede que sientas, que las cosas no son como creías. Ya no podés bañarte cuando querés, ni dormir tanto y cuando quieras, tampoco pueden tener intimidad como antes ni hablar de tus posibilidades de elegir cuándo comer. Muchas veces, a esta angustia, se le suman algunos conflictos con la pareja respecto a los tiempos “¡vos estás todo el día afuera y yo acá, no puedo más!”, la presión de cuidar de nuestra pareja, cuidar al bebé y cuidar de nosotras mismas nos sobrepasa e incluso, muchas veces, puede llevarnos al borde del colapso.

¡No te enrosques!

Ok, es normal y esperable que en esa desesperación nos replanteemos si estamos haciendo las cosas bien. Pero para que no te des manija te damos algunos tips que te van a ayudar a tranquilizarte y evaluar la realidad de la situación:

1- Normalizar esto, darte cuenta de que no sos la única mamá-mujer que está atravesando por estos cambios es un excelente primer paso para tomar las cosas de otra manera. Miles y miles de mamás se sienten colapsadas, pero todas sobrevivimos. Todo pasa: el mantra que puede ayudarte en cada momento difícil. Cuidar de un recién nacido implica una cantidad increíble de tu tiempo y probablemente tus propias necesidades queden relegadas -ducharte, depilarte, almorzar…- sin embargo, es cierto que el bebé percibe todo y si te ponés nerviosa cuando llora, va a ser difícil que pueda calmarse.

2- No meter todo en la misma bolsa. El bebé es el bebé. Ustedes como padres, son padres. La pareja es pareja y vos sos vos. Esto, que parece un poco absurdo, es importante recordarlo. Porque aparte de ser padres, y de que la mirada este puesta casi obsesivamente en el recién nacido, no deben olvidar lo que los une como pareja. Siguen siendo pareja y ahora también son padres, pero no deben permitir perder los espacios de intimidad que puedan construir en este nuevo rol. Probablemente ya no haya tantas cenas con velitas para dos. Pero si alguna vez pueden, por ejemplo, acostar al bebé temprano, quizás puedan permitirse el “lujo” de ver una película en el sillón. Busquen espacios posibles para la pareja, si la mirada está puesta en el NO SE PUEDE, corren el riesgo de instalar esta manera de vincularse respecto a su hijo. También vos, como mamá, vas a tener que entender y aceptar que tener un hijo implica estar dispuestas a perder soberanía, autonomía e independencia. Un recién nacido depende 100% de los padres, especialmente de la mamá, la busca para tener calor, mimos, alimento, contención.

3- Estar muy atentas: la depresión post parto afecta al 10% de las madres. Es importante que busques ayuda si comienzan los síntomas. Hablar con la pareja, una amiga o un familiar cercano puede colaborar, pero lo mejor es que te contactes con un Lic. en Psicología que se especialice en dar apoyo emocional para casos como el tuyo. Tener tiempo para vos misma es una de las mejores prescripciones para combatir la depresión post parto, de ser posible, contratar o pedir la ayuda de alguien que pueda ocuparse de hacer la comida, la limpieza básica de la casa y otros quehaceres, y en ese tiempo, aprovechar para descansar, dormir, bañarte o invitar a una amiga a tu casa. También está bueno que salgas y que alguien cuide un momento al bebé, esta es una de las mejores alternativas. Dar un pequeño paseo por la plaza, sacar al perro a dar una vuelta manzana, ir a hacer vos misma los mandados o ir a pagar un impuesto son pequeñas actividades que van a distraerte en breves momentos de tiempo pero que sin dudas, al regresar al reencuentro con tu bebé, vas a volver con la energía totalmente renovada.

4- Aceptar siempre la ayuda que te ofrezcan ¡no tengas vergüenza! si tu tía que hace siglos que no ves se ofrece a cocinar y llenar de tuppers tu heladera, es bienvenida. Si tu suegra te ofrece ir a pagar ese trámite atrasado, permitíselo. Mucha gente va a querer ayudarte y decirle a todos que no va a generar el efecto contrario al que estás necesitando. Por supuesto es importante que ordenes las visitas y los tiempos de visitas. Los bebés recién nacidos y sus mamás, necesitan tranquilidad e intimidad, tener la casa llena de gente a cualquier hora tampoco es la idea. Pero encontrar el equilibrio entre visitas que estén predispuestas a colaborar y la intimidad del vínculo mamá e hijo es una ecuación que tenés que tener muy en cuenta al llegar a casa.

En definitiva, la maternidad se trata de aceptar. El poder descubrir el valor de los momentos de tranquilidad y de silencio, por ejemplo cuando el bebé duerme, te va a permitir disfrutar del reencuentro con tu bebé cuando se despierte y esté listo para ser ¡todo tuyo!

Mariana Kersz es Psicóloga y Sexóloga, MN 59610, además es la Directora de Clínica de Parejas, un espacio donde brindan apoyo emocional a futuros padres, terapia de parejas, consultorio sexológico entre otros temas. www.clinicadeparejas.com

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