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S.O.S. Mujer – Violencia de Género, Violencia Económica

Lic. Mariana Kersz

Lic. Mariana Kersz

 

Muchas gracias a S.O.S. Mujer por esta nota acerca de la violencia de género. Conversamos acerca de la violencia económica, podés suscribirte a la web en este link o bien podés leer la nota completa acerca de este tipo de manipulación en pareja a continuación:

Violencia económica

– ¿Qué es la violencia económica?

Existe una ley, la 26.485, que tipifica las clases de violencia en física, psicológica, sexual, simbólica, doméstica, institucional, labora, mediática y económica. Esta última es la que se dirige a ocasionar un menoscabo en los recursos económicos o patrimoniales de la mujer, a través de la perturbación de la posesión, tenencia o propiedad de sus bienes, pérdida, sustracción, destrucción, retención o distracción indebida de objetos, instrumentos de trabajo, documentos personales, bienes, valores y derechos patrimoniales. Es decir, que ocurre cuando en una pareja, el hombre obliga y presiona a la mujer para que deje de trabajar, pone obstáculos para la concreción de sus planes profesionales o la finalización de su carrera. Son relaciones donde el hombre se otorga a si mismo el poder para dar o no dinero, por lo que la dependencia financiera hacia el varón genera una gran desventaja para la autonomía de la mujer. Y por supuesto, como en los casos que conozco de mi consultorio, el miedo y el temor a quedarse sin recursos para valerse por si mismas, impacta de lleno en la posibilidad de romper esa vínculo tóxico, principalmente cuando hay hijos en el medio y la coaccion de las palabras: “donde vas a ir vos a trabajar que ya no podés ni ir a la peluqueria” “quien te va a contratar con la edad que tenés” “quedate en casa criando hijos que eso lo sabés hacer bien”.

 

– ¿Cuánto se estima que afecta esto a las mujeres argentinas? (si tienen algunas estadísticas, sería genial)

Según el Indec, que elaboró el Registro Único de Casos de Violencia contra las Mujeres, el predominio del tipo de violencia es el psicológico, pero a nivel económico se detectaron en lo que va del 2018 un 20% de denuncias. De ese 20%, casi el 80% de las denuncias son de hombres que tienen o tuvieron algún vínculo emocional con las víctimas, es decir: parejas o ex parejas agresoras, lo cual habla también del tipo de personalidad manipuladora y controladora.

En contraparte, si bien no hay un registro oficial, es en los consultorios psicológicos donde los profesionales de la salud mental observamos frecuentemente este tipo de violencia, de maltrato y abuso, que muchas veces, lamentablemente, no llegan a ser denunciados. Y desde mi lugar de terapeuta con total seguridad puedo afirmar que es considerablemente más del 20% que afirman las estadísticas oficiales.

 

– ¿Cómo se detecta?

La violencia económica es habitual en las parejas que recibo en mi consultorio. Al controlar el dinero, los abusadores controlan a su pareja, convirtiéndola en víctima. Detectarla y prevenirla a tiempo van a generar una mejor relación de pareja, con un diálogo sincero respecto a las cuestiones con las que estén en desacuerdo.

Principalmente estar atentas a frases del estilo:

“Dejá, no hace falta que trabajes” “con lo que yo gano estamos bien, no necesitás salir vos a trabajar”, “si tenemos que poner una niñera para cuidar a los chicos vas a cambiar la plata”. Y razonamientos similares pueden ser propios del sentido común, y de lo que una pareja acuerda. Pero muchas veces, también, pueden ser señales de alerta, que por supuesto no se leen de manera aislada sino en el contexto de la relación de pareja. La violencia económica no aparece sola, separada de otros tipos de violencia. No hay una sola forma de violencia que sea pura: todas están interconectadas de un modo u otro.

Es importante el diálogo temprano en la pareja en casos en los que él:

  • Ponga las cuentas bancarias sólo a nombre de él
  • Sólo deje el mínimo indispensable de dinero en casa y se enoje si le pedís que deje algo más, o te pida explicaciones permanentemente acerca de por qué hiciste los gastos del mes.
  • Toma tu dinero sin pedirlo prestado
  • Usa tus tarjetas de crédito para compras online sin consultarlo antes.
  • Te deja en deuda por cubrir sus compras
  • Te amenaza con dejarte si seguís trabajando
  • Menosprecia tu capacidad laboral o tu profesión
  • Es desentendido respecto a tu desarrollo profesional, no le importa o te cambia de tema si le querés comentar algo respecto a tus avances en el trabajo.
  • Recibís amenazas, golpes, maltrato y/o insultos por pretender salir a trabajar o dejar a tus hijos en el jardín maternal.

 

– ¿Y cómo se puede lograr superar?

La violencia en cualquiera de sus manifestaciones daña principalmente la autoestima femenina, la confianza en sí misma y en su pareja. Se puede superar con un gran trabajo de terapia psicológica, en un espacio de reflexión pero también de aprendizaje de estrategias y técnicas que permitan que esa persona logre salir adelante de la mejor manera posible, vinculandose de un modo saludable y exitoso en futuras relaciones, dejando el pasado atrás: sin olvidar lo sucedido, para no repetirlo, pero sin culparse por ello, para poder resignificarlo. Con la consulta adecuada a tiempo, y el equipo de intervención adecuado, hay grandes posibilidades de salir adelante. Hay líneas de teléfono gratuitas donde asesorarse y pedir ayuda para dar el primer paso, el 144, 137, el 0800-MUJER brindan orientación e información. En el momento es fundamental la contención emocional, además de los recursos legales con que se puedan contar.

 

Lic. Mariana Kersz
Psicóloga y Sexóloga
Directora de Clínica De Parejas
ClinicaDeParejas.com
[email protected]

El amor en las redes sociales

La revista Saber Vivir publicó mi columna donde opino acerca del amor en las redes sociales

El link aquí: https://www.sabervivir.com.ar/2017/08/17/el-amor-en-tiempos-de-redes-sociales/

Muchas gracias!

El amor en tiempos de redes sociales

Facebook, Twitter, Instagram, Tumblr, Tinder…! Las redes sociales llegaron para quedarse y han cambiado sustancialmente la manera en que los seres humanos nos relacionamos, nos enamoramos, nos celamos e incluso la manera en que nos peleamos.

Estos nuevos modelos de relación, en una época de transformaciones y virtualidad, hace que la misma vorágine de la red social nos lleve a la inmediatez: en el amor, en las parejas, en los vínculos… Nunca antes en la historia de la humanidad habíamos podido relacionarnos tan rápido con alguien que estuviese literalmente en la otra punta del globo terráqueo. Sin embargo ahora, con un click (o dos) podemos ver qué está pasando en China en este momento. Ahora, si eso es posible, ¿por qué no pensar que también nos está cambiando la manera de relacionarnos con quienes tenemos al lado?
Cada vez son más frecuentes en mi consultorio de Clínica de Parejas quienes llegan con el malestar de esta época: me clavó el visto, o me eliminó de sus amigos, o lo veo en línea pero no me habla… Hoy las parejas se demuestran amor de una forma muy diferente que hace sólo algunos años atrás. Incluso también se demuestra de una forma diferente el compromiso que esa pareja tenga. Atendiendo a una pareja al borde de la separación, a él le suena su celular en plena consulta y comienza a enviar mensajes a alguien desconocido. Y, aunque esta conducta habla del compromiso de él, también nos habla de lo lejos que están ya uno del otro.

Los romances e infidelidades, los desengaños y la pasión han tomado otra forma ahora, se intenta en las redes sociales el match perfecto, el príncipe azul o la princesa de los cuentos de hadas: perfectos, idealizados, sin errores y sin demasiada humanidad desperfecta al alcance de la mano. Hombres y mujeres que sueñan y creen fervientemente haber encontrado al amor de sus vidas en tierras virtuales, sin conocerse aun, pero elegidos en ese gran catálogo online que nos ofrecen las redes sociales. Dicho esto, ¿las redes sociales facilitan o complican la vida amorosa? Es díficil de saber, pero definitivamente es un hecho que han cambiado.

El amor en tiempos de redes sociales satisface necesidades, llena espacios, ayuda a que mucha gente que es tímida o muy vergonzosa tenga la posibilidad de conocer a otra persona que acompañe sus días. Esto no significa que esté bien o mal la red social como única posibilidad, sino que es una estrategia, una herramienta más para poder conocer los alcances del amor virtual.

¿Cuantas veces nos pasa de estar en un café y ver parejas que están cada uno con su celular? ¿O estar cenando y ver como por ejemplo él está con su celular mensajeándose en plena cena y ella queda comiendo sola, a su lado? Estamos muy lejos, y muy enredados. Hay un estudio de la Universidad Francesa de Lille I que indica que el 35% de las parejas agarra su celular inmediatamente después de hacer el amor. Casi 1/3 de la gente que conocemos cuando termina de tener relaciones sexuales se conecta con sus 500 amigos virtuales, y no con la persona que tiene al lado…Cerca, pero lejos, condenados a la soledad detrás de las pantallas que nos ofrecen una satisfacción inmediata, el alivio instantáneo a la incertidumbre del ¿y ahora qué? (qué hago, qué digo, cómo sigo…).

En las redes sociales podemos jugar a ser quienes no somos, o quienes no nos animamos a ser en la vida real. Podemos mentir, fantasear, crearnos un personaje e incluso borrarlo inmediatamente. Nos relacionamos con nuestros propios personajes como si fuesen reales y hacemos que cobren vida, que tengan sus propios amigos y su propia red social, su nombre, apellido, alias y hasta un lugar físico donde vivir. En esta sociedad donde los estímulos abundan, donde nos resguardamos rápidamente de los conflictos del amor, donde los duelos no tienen que doler (quien haya sufrido una pérdida seguramente tenga un amigo que con toda su buena predisposición le pudo haber dicho algo del estilo: “dale, no llores, hay más gente ahi afuera esperando por vos”), las redes posibilitan saciar el hambre de estímulos en una cultura que nos propicia a las apariencias, a la vida en pantalla donde mostrarnos como en una góndola de supermercado, donde nuestros temores no necesitan ser exhibidos, nadie tiene un dislike en facebook, porque todos mostramos nuestro lado más sensitivo, más hermoso, más perfecto. Y si un duelo duele, entonces de nuevo recibimos un corazoncito y otro “dale, no llores“…

Por la Lic. Mariana Kersz
Sexóloga Especialista en Terapias de Parejas
MN N° 59610
[email protected]